viernes, junio 1

Capitán Ocio...El fin del principio

Nuestra historia comienza en otra dimensión... ok, en otro blog... en estos links para ser más precisos:


...lanzando una ráfaga de maldiciones malditas a todos los malechores del mundo que gustan de escapar bajo tierra, logró levantar la tapa. Se detuvo unos instantes intentando recuperar el aliento y su mirada se desvió al negro abismo que lo esperaba.
-Joder, las cosas que uno debe hacer como héroe... voy a exigir un aumento de sueldo por esto.
Y así nuestro valiente heroe penetró en la oscuridad de los alcantarillados...
En el otro lado de la ciudad Abs y tío Lucho jugaban strippoker en parejas, contra unas vecinas, parvularias universitarias, una rubia y otra colorina, de 24 y 26 años respectivamente. Abs comenzó a sudar y a tragar saliva. Su manzana de adán subía y bajaba. Estaban empatados en ropa interior. Abs no tenía nada, ellas se veían muy seguras... tío Lucho sonreía maliciosamente... Abs vió cuando las malas cartas del tío se transformaban mágicamente en un full de ases...
Realmente era muy extraño. Los alcantarillados de Santiago nunca habían sido de un gran diámetro. Sin embargo, contra toda posibilidad física, Ocio caminaba por lo que parecía ser un gran túnel. Con la visión nocturna y con el sistema infrarojo activado de la máscara, caminaba sin problemas siguiendo unas grandes huellas. Las ratas se veían como siluetas rojas del porte de un coipo (Un gato podría haber sufrido un ataque de pánico al verlas). Parecían indiferentes ante la presencia de Ocio. Y la verdad es que era así. Estaban acostumbradas a cosas mas perturbadoras... cosas que es mejor no nombrar...
Scuash, scuash... el ruido de unas pisadas se perdían en la oscuridad del tunel. Era un sonido como de ramas cayendo en el agua. El ente avanzaba por los túneles con su víctima desmayada en los brazos. Buscaba, buscaba... el pasadizo secreto debía estar cerca. Luego la guarida... y luego...
Algo no olía bien... en el sentido figurado de la expresión puesto que en el sentido literal olía como tierra húmeda... si... olía como cuando Ocio, de pequeño, se adentraba en los bosques lluviosos a colectar insectos. El agua se empezaba a acumular en la parte baja del alcantarillado haciendo desaparecer las huellas. Pero no necesitaba ya de la tecnología, no... solo se limitó a dejarse guiar por su nariz.
-¡Un pasadizo secreto!... cielos!!!- empujó unos bloques de concreto que sedieron muy fácilmente.
Un grito desgarrador surgió desde el interior del estrecho pasillo que se abría frente a él. Un grito de mujer... Ocio corrió. Uno piensa que los héroes tienen la mente fría y lo único que piensan durante un combate es encontrar el punto débil del enemigo...
Ocio pensaba en que debía haber comprado esa cinta de música con mensajes subliminales para bajar de peso, pues el estrecho pasillo solo le permitía avanzar de frente y ante un ataque no le quedaría mas remedio que afrontar el peligro. Más nada sucedió. El camino se abría a una gran bóveda que increíblemente estaba adornada con las más bellas expresiones artísticas renacentistas. Murales de la creación pintados en el techo, cuadros, esculturas, pilares ricamente orlados... todo cubierto con una frondosa vegetación. Ocio estaba parado justo en medio de la bóveda, girando, observándolo tódo con la boca abierta.
Otro grito lo sacó de su ensimismamiento. Giró a la izquierda y lo vió... el ente, un viejo árbol con el aspecto de tener todos los años del mundo , una bella mujer trigueña... una gran mano-rama tratando de atraparla.
-¡HEY... déjala!- gritó Ocio con autoridad.
Una rama lo golpeó por respuesta. Lo cogió por un pié y lo lanzó hacia el cielo de la bóveda. Ocio era obeso, si, pero conservaba su mítica agilidad y reflejos. Giró sobre si mismo, amortiguó el golpe con las piernas en el techo, las flectó para impulsarse y lanzar un ataque aereo. Sus puños golpearon la madera del ente, el cual cayó estruendosamente.

-DÉJAMEEEE- gritó una ronca voz, se asemejaba al sonido de la madera crepitando en el fuego -NO ENTIENDESSSS!!!

El árbol se levantó furioso. Lianas del ancho de una cuerda bungee se proyectaron hacia en héroe, el cual luchó por liberarse. Pero era tarde... Un pie tan grande como una vivienda básica del serviú (o sea no tan grande), lo aplastó contra el mármol del piso... una y otra vez...
El árbol de pronto frenó... -NOOOO... BASTA!!!- se dijo. Levantó su pié y vió a Ocio inmóvil. Su mirada se ensombreció por la tristeza. Se arrodilló ante su víctima. -PERDONAME... NO DEBISTE TRATAR DE DETENERME, NO QUISE HACERTE DAÑO, NO QUISE MATARTE... Quizo decir eso pero su voz se escuchaba como las hojas en otoño, mecidas por el viento de abril.
Trató de coger con sus ramas a Ocio pero no pudo desprenderlo del piso, pesaba demasiado. Oció abrió lentamente los ojos. Había utilizado su poder de imitación para fusionarse con el mármol y no salir dañado por el ataque. Se reincorporó. Se estiró hasta hacer crack. Se rascó la cabeza.
-Déjame entender. ¿No eres de los malos?
Árbol lo miró sorpendido. -¿PUEDES ENTENDER LO QUE DIGO?
Ocio podía enterder . Era uno de sus más amados poderes, tenía la capacidad de entender y hacerse entender en todos los idiomas de todo el universo. Su padre siempre le reprochó que hubiera optado por ser héroe y no haber ganado millones como traductor o político.
Otro grito de la mujer...
Ambos giraron y lo vieron. Tan terrible como la peor de las pesadillas. Un aterrador ser cibernético. Tenía a la mujer.
-¡Cresta!, Cyberpungator...-musitó Ocio.
-NOOOOOO, ELENAAA...- gritó Árbol y se abalanzó sobre el cyborg.
-Esperaaaa- gritó Ocio. Pero era tarde...
Un brazo de una fuerza descomunal levantaba a Árbol como si nada, lo estrangulaba hasta partir su tronco en dos y lo arrojaba contra Ocio. Luego lanzaba una pequeña y extraña esfera luminosa, al tiempo que desaparecía en un portal de luz con la mujer bajo el brazo.
K-BUUUMMMM!!!!
Todo estalló en diez metros a la redonda. Arriba, en la superficie, la tierra solo tembló. Nunca nadie sabría nada.
Ocio desactivó en campo de fuerza de su armadura. Le daría un buen regalo a Abs por haberselo instalado. Árbol yacía quemado y despedazado. Agonizaba.
-ELLA ES LO QUE... MÁS AMO EN ESTA VIDA... SÁLVALA POR..FAVOR...
-Te lo juro- dijo Ocio.
Una lágrima de resina cayó por el quemado tronco de Árbol. Dejó de existir.
-Tranquilo amigo- dijo Ocio -Todo estará bien.
Se concentró. Tomó en su mano derecha la lágrima. Su mano comenzó a transformarse en una rama verde... -Solo un poco mas- se dijo. Flores comenzaron a salir de sus verdes dedos... y luego un fruto... rojo... con la forma de un corazón.
El obeso heroe salió de las alcantarillas. Se robó una maceta de una casa, puso tierra en ella y plantó el corazón. -Te juro que volverás a ver a tu Elena amigo mío.
-Cyberpungator...- dijo apretando los dientes, y se perdió corriendo en la noche de Santiago

1 comentario:

E.J.C.C. dijo...

Yay!!! Necesitamos saber en que terminó esta aventura del Capitán Ocio!!! ¿Qué pasó con Elena? ¿Qué hizo Ocio con ese terrible malhechor llamado Cyberpungator? Necesitamos la continuación por favor!!!


Buena historia, las tres partes están interesantes pero en lo particular la tercera entrega me tuvo en suspenso. Te felicito y espero que haya otra entrega de esta aventura...

Que estés bien y nos vemos!